Un año más descubrimos el proyecto educativo de Pelouro porque por muchas veces que lo vivas siempre es un descubrimiento. O’Pelouro nos ha reencontrado con la escuela que queremos y por la que nos gusta trabajar. Algunos principios sencillos y de sentido común. Que el aprendizaje es condición natural. Que todxs lxs niñxs quieren aprender y que es la escuela y la sociedad la que se encarga de hacer que ese acto creativo, sensible emocionante se convierta en algo tedioso, castrante, aburrido, sin sentido. Un modelo educativo que ESCUCHA. Un diseño didáctico que pregunta al que aprende qué quiere aprender y le ofrece los medios para que lo haga. Le ofrece recursos y personas que le ayudan a desarrollar su proceso de aprendizaje en relación consigo mismo, con los otros y le dota de la ilusión, la fuerza y la capacidad para actuar, para cambiar el mundo y para desarrollarse sin las ataduras de etiquetas, diagnósticos o estigmas. Un modelo integrador….. el que quiera más información puede leer esto. Un modelo que contrasta con nuestro cercano mundo del dinero, las rebajas de sueldo de la educación pública, educadores públicos. Un cambio que nos hace falta. Money, money…. por segunda vez nos obligan a traer a Pink Floyd, un grupo que insertamos en este blog en el recuerdo del muro en un tema que nuestrxs amigxs de Pelouro interpretaron en su sesión de psicodanza. Y un Pink Floyd que hoy traemos de nuevo aquí a golpe de money…
Este año descubrimos -una vez más- Peluoro, pero esta vez nos acompañaron nuestrxs amigxs del San Blas. Pudimos compartir con ellxs la experiencia y luego viajar hasta Vigo y para seguir aprendiendo en proyectos de integración que utilizan el arte como herramienta de inserción profesional o viajar a los espacios internos de la antigua prisión provincial ahora convertida en el MARCO; el museo de arte contemporaneo de Vigo.
Si a ello le aderezamos con casi 20 horas de autobus en el que escuchamos las bulerías de Auxi, debatir sobre verdades y mentiras con Integración, los ronquidos de más de uno y arrugamos el ceño ante los volantazos y desaires de un conductor que esperamos no tener que volver a disfrutar…. la cena está servida. La próxima; el lunes a las 8.30. No faltéis los recuerdos serán emocinantes.

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on May 17th, 2010 at 15:21
Allí hablaban de serendipia. He buscado esa palabra en el diccionario de la RAE y no existe. Word lo marca en rojo como si de una palabra extraterrestre se tratara. Por suerte, ese personaje que ya es vital en nuestras vidas –google- me ha llevado a la Wikipedia y allí, en ese instrumento de conocimiento colectivo he encontrado que serendipia es un hallazgo afortunado e inesperado. Posiblemente fue una serendipia el descubrimiento de América o el descubrimiento de la ley de la gravedad cuando a Newton le cayó la manzana. Lo que si es seguro es que fue una serendipia llegar al Pelouro la primera vez (una persona inesperada que se cruzó en mi camino me propuso ir a ese lugar) y que conocerlo ha hecho que apostemos para que otras personas vivan la experiencia. Me gusta saber que las serendipias existen, las dimensiones, las emociones (alguna vez en el insti pensé que se habían perdido), que por tercera vez un grupo de personas pueden generar una energía que me vuelve a emocionar, que existe un lugar donde hay gente que lucha contra el negativismo amenazante, como ellos mismos lo llaman. Y ahora, ¿cómo reconstruimos nuestro propio Pelouro?