Y si tú te metes con otros compañeros…
Y SI TÚ TE METES CON OTROS COMPAÑEROS…
Sólo algunos chicos o chicas hacen sentir miedo a los demás. En su comportamiento suelen reproducir una imagen dura y agresiva que no refleja sus sentimientos. Esta “máscara” es más frecuente entre los chicos. Las chicas prefieren formas de maltrato menos manifiestas: sembrar rumores, hablar mal de alguien, excluir de su círculo de amistades… 
Con frecuencia quien se mete con los demás suele tener problemas en casa, o reproduce un comportamiento agresivo que ve en su entorno, o simplemente no sabe controlarse. Si éste es tu caso, seguramente lo estás pasando mal y en el fondo te sientes inseguro, pero quieres demostrar dureza ante los demás. La agresión reiterada acabará volviéndose en tu contra y haciéndote daño a ti también. Por ello ten en cuenta lo siguiente:
No creas que la gente te respeta por asustarla. Simplemente te tiene miedo, pero no eres realmente aceptado. Busca el respeto de los demás, no el dominio sobre los demás.
No te conformes con tu forma de actuar. Intenta cambiar tus reacciones agresivas y fíjate en cómo actúan otras personas en las mismas circunstancias.
Date cuenta de que a corto plazo es posible que ganes, pero a largo plazo, si continúas metiéndote con otras personas, tendrás muchos problemas en la vida.
La agresión tiene consecuencias que tarde o temprano tendrás que asumir.
Pide ayuda a algún profesor, orientador o tutor si tienes problemas familiares. Si te encuentras mal o necesitas hablar de tus problemas con alguien, confía en los demás.
Piensa en el daño que les estás haciendo a los otros. Ponte en su lugar e intenta imaginar cómo te sentirías tú.
Si tus amigos refuerzan tus tendencias violentas y te retan a actuar a veces como un matón, busca nuevas amistades y retírate poco a poco de ellos.
Cuando te sientas enfadado y no puedas controlar tu ira, respira hondo e intenta autocontrolarte. Cuenta hasta cinco antes de actuar y, si te es posible, retírate a un lugar tranquilo en el que puedas desahogarte.
Recuerda: La agresión hacia otros compañeros trae consecuencias a corto y largo plazo. Al final te hará daño a ti. Demostrando tu fuerza, no conseguirás ser respetado sino temido. Intenta autocontrolar tus impulsos. Pide ayuda o acepta ayuda de algún adulto si te es difícil cambiar.





































