Mirando al Río
RINCÓN DE LENGUA
MIRANDO AL RIO
12 – 12 – 1988
Empiezan a caer las temperaturas, de tal manera, que la tristeza asciende a cambiar los rostros de las personas, se refleja en los árboles la frialdad del rocío al amanecer. Comienzan a caer esos pequeños trocitos de nieve dando un color blanco a las cosas y otro día más que se despierta. Los ríos están cubiertos de fino hielo, tan fino que aquella niña, diferente a los demás, no se daba cuenta de lo que pasaba en su alrededor.
Pero eso terminó esa misma noche de invierno, tenía su alma fría como aquel río donde ella se sentaba cada día a la misma hora a contemplar su belleza.
Muchas personas se preguntaban que final tendría ella, porque nadie sabía nada. No habla ni reía, sólo con aquel rostro triste, una señora se acercó a ella y le ofreció un mendrugo de pan, no era mucha cosa pero la niña lo aceptó con una gran sonrisa, la señora demacrada y muy anciana, le pidió a la niña que le acompañara a comer, de repente la niña, se paró y señaló con su dedo el río, la señora dijo: ¿Sabías que en aquel río habita un alma buena y bondadosa? – La niña volvió a sonreír. Siguieron caminando hasta que llegaron a la casita. No era muy acogedora pero era caliente y noble. La señora le preguntó su nombre pero la niña no le contestó, ella seguía con su rostro triste y sin decir palabra. Los días pasaron y la niña se fue acostumbrando a la presencia de la señora.
24 – 12 – 1988 Día de noche buena.
La niña y la señora no tenían con quien pasar ese día tan especial, fueron al pueblo y compraron: pan, queso, una tarta y dos manzanas para celebrar ese día. Ya estaba oscureciendo y se hacía tarde para la cena, así que empezaron a caminar a hacia la casita. Llegaron y prepararon la comida, pusieron dos velas en la mesa para que alumbrara la casita, la niña se sentía muy a gusto con la señora.
La señora insistió en preguntarle su nombre y dijo:
- ¿Cómo es tu nombre niña? – La niña contestó:
- Yo no tengo nombre, nunca he tenido compañía y nadie se ha interesado por mi como usted, señora, así que le dio las gracias por protegerme estos días.
La señora le respondió: Pues desde hoy tendrás un nombre digno de ti – La señora se quedó pensado que nombre ponerle a aquella niña.
- Desde hoy te llamaras estación. ¿Te gusta? - Preguntó. La niña le respondió:
- ¿Por qué ese nombre tan extraño?
– Te queda muy bien con tu carisma, eres fría como el invierno y siempre estás triste.
La niña no estaba conforme con su nombre pero se fue acostumbrando con el tiempo.
Siguieron cenando hasta que dieron las 12:00 de la noche y se fueron acostar, al día siguiente la niña se despertó muy temprano para ir a contemplar el río, que tanto le gustaba ir a mirar, en ese momento la niña se quedó quieta como si le ocurriese algo.
Siguió caminado como si nada, cuando llegó al río se sentó en la hierba y, de repente surgió un aire misterioso y la niña pensó – que raro de dónde habrá salido eso, ella siguió contemplando su alrededor, hubo un momento en que la niña miraba fijamente el agua y empezó a derramar lagrimas de sus ojos. El río comenzó a coger un color rojizo de donde surgió un rostro de una mujer reflejado en el agua, la niña se asustó mucho y más lloró. Aquella mujer empezó a cantar una canción de cuna, que la niña tarareaba cuando era más pequeña, comenzó a recordar cosas que no tenían ningún sentido para ella. Estaba muy asustada, por lo que había ocurrido, en ese instante, la niña se marchó a la casita de la señora y le contó lo que le había pasado, la señora le dijo que en ese río había muerto una joven ahogada en el año 1977 y nadie sabía por que había muerto, se corría la voz de que esa joven tenía una niña de un año que la secuestraron y por ese motivo la joven se suicido. La niña empezó recordar pero era imposible que ella recordara su pasado ya que era muy pequeña, la niña volvió al río haber si otra vez salía el rostro de la joven, se sentó. Esperó y esperó pero nada ocurría. Ella seguía sentada en la hierba, desesperada empezó a llorar y sus lágrimas cayeron y el río, nuevamente cogió ese color rojizo en donde se reflejó el rostro de la joven. La niña intentó hablar con ella, pero la joven sólo cantaba esa canción de cuna que a la niña le traían recuerdos confusos, la joven hizo silencio por un instante y miró fijamente a Estación. Mirando tras los ojos de la niña empezó hablar con la estación le dijo:
- Yo soy tu madre y siento mucho haberte abandonado, pero en realidad yo no te dejé si no que te arrancaron de mis brazos cuando tan sólo tenías dos años. La niña salió corriendo hacia la casa donde se encontraba la anciana sentada en la puerta esperando que estación llegara, la niña llegó con lágrimas en su rostro y muy asustada, la señora le dijo:
- Ven siéntate conmigo y te contaré toda la verdad. La niña ya no quería saber de su pasado no sabría aguantar tanta realidad con tan sólo nueve años. La señora comenzó a explicarle lo que ocurría y dijo:
- Yo se que la joven que habita en el río es tu madre, ella fue la que me envío para ayudarte sobrevivir en este pueblo. La niña no daba crédito de lo que estaba escuchando, ella se levantó y caminó nuevamente hacia el río, allí se quedó pensando en todo lo que le ocurría y no entendía nada sus lágrimas no cesaban de caer por su rostro y caían al agua. Apareció ese color rojizo y tras el color, su madre. La niña hipnotizada por el color del agua se puso de pie mientras se inclinaba poco a poco hacia ella. Ya cuando estaba dentro del río se dio cuenta de que dejaría de luchar para coger aire y llagar hacia su madre. A las pocas horas, la señora encontraba el cuerpo de la niña flotando en la orilla de río y dijo:
- Descansa en paz Estación.
JATNNA MARIEL DE LOS SANTOS
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