Cómo Pasar Página
Buena labor, si digo la verdad no sé como pasar página. Nunca lo he sabido hacer. Siempre estoy pendiente del
pasado y de las cosas malas que me han hecho.
Soy rencorosa a más no poder, y eso, muchas veces, es mi mayor defecto. Me intento convencer de que acordándote de lo bueno y de las cosas bonitas (que en mi caso ha habido miles) se vive mejor y más agusto, pero nada, no puedo. No sé.
De pequeña he sido muy feliz, pero en la dolescencia no lo he sido casi nada. Seguro que por problemillas que me he creado yo sóla, bueno no sé.
Realmente lo que se me ha pedido es “cómo pasar página en la vida” y no lo estoy haciendo bien. Estoy hablando cosas de mi vida que ahora no importan.
Bueno, creo que “pasar página” es no tener presente a todas horas las cosas malas que te han pasado; las puedes recordar, pero no crearte una obsesión con ellas.
Pienso que si aprendiéramos todas a pasar página todo iría mejor.
Autora: Celia
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Para “Pasar Página” debes aprender:
A ser dueña de ti misma.
Que el truco para encajar en un lugar está en no pretenderlo.
Que el amor verdadero no te duela.
A no disculparte por ser tal y como eres, por mostrar lo que de verdad sientes
A no preocuparte como te clasifican los demás.
A sentirte bella y sexy simplemente por el hecho de existir.
A dar amor sin entregar tu persona. Eso sólo te pertenece a ti.
A sentir algo auténtico, querer de verdad sin necesidad de recibir algo a cambio
a verte a mí misma tal y como eres, quererte por lo que eres y compartir ese amor independientemente de ser correspondida o no.
A aceptar tus defectos, ahondar en tus virtudes y amar todo lo que constituye tu persona.
A saber con exactitud quién y que eres, con todos tus defectos y cualidades y así no gastar tiempo tratando de ser distinta.
A ser honesta contigo misma para que nadie ni nada te intimide.
A no dejar que tu amor propio se interponga en tu desarrollo.
A no aferrarte demasiado en los momentos que te gustan para no perderte los siguientes
A saber distinguir cuando es tu alma la que tiene hambre y no tu estomago evitando así esos atracones.
A renunciar a tu ego para dejar sólo sitio a la felicidad.
A no hacer nada que no desees de veras.
A eliminar obligaciones inútiles.
A cuidar de ti misma ante todo y sobre todo.
A vivir cada momento de tu vida, pues todos merecen la pena y no debes malgastarlos.
A decir siempre lo que quieres decir.
Este es el “Consejo” que en un principio te doy.
José Luis