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Oct
29
2008

Cerrado por Vacaciones

RINCÓN DE LENGUA

CERRADO POR VACACIONES

Una tarde, cuando iba a una tienda de ropa del polígono, empecé a sentir que alguien o algo me seguía. Comencé a andar cada vez más deprisa, pero cuando yo aceleraba el paso lo que me seguía también lo hacía.

De repente oí un golpe que me hizo parar en seco y volverme para mirar atrás, pero fue fatal la sorpresa para mirar… ¡no había nadie!

Empecé a correr lo más deprisa que podía, todo lo que me permitían las piernas, hasta llegar a la esquina de la calle. Allí me paré para respirar un poco, parecía que lo que me seguía también se había parado.

Me volví a todas partes a alguien que me acompañase o algo. No encontré a nadie, así que seguí caminando. Empecé a silbar por si eso le asustaba, pero todo lo contrario, eso le animaba más. De pronto oí sus pasos y noté mi mano mojada, estaba tan asustada que me sudaban las manos. No me entretuve para mirar atrás y volví a correr. Intenté despistarle, metiéndome por muchos callejones, pero no dio resultado, continuó siguiéndome, todo lo que hacía me daba igual. Al cabo de unos cinco minutos llegué hasta un almacén, entre todos los pasillos que había y todas las cajas, logré perderle.

Seguí por mi camino, ya que cuando salí del almacén no me quedaba mucho por recorrer.

- ¡Por fin! – grité , cuando llegué a mi destino. Pero cuando iba a entrar descubrí que estaban todas las luces apagadas y vi que había un cartel colgado de la puerta donde ponía: “CERRADO POR VACACIONES”  – ¿Pero quién es el que se va de vacaciones por estas fechas? – Dije – ¡Con el frío que hace! ¡Encima de que me persiguen, alguien me voy a quedar sin ropa!

Decide continuar, total, por mucho que gritara no me iba a abrir. Miré al cielo, se estaban juntaban unas nubes grisáceas que amenazaban lluvia. En efecto, al poco tiempo empezaba a llover, tampoco tenía paraguas, así que acabé empapada; total solo me quedaba media hora para llegar a casa. Volví a oír los pasos.

¡No puede ser! ¿Por qué no me deja en paz? Así que decidí gritarle:

- Por qué me sigues?, ¿ Qué quieres de mi?

Pero nadie contestó , por lo que me volví para ver si veía a alguien, pero me fue imposible, la calle estaba desierta.

- Puede ser que sólo sea producto de mi imaginación – me dije en voz alta – puede que me esté volviendo loca.

Pero en ese momento escuché los pasos y grité:

- ¡no es producto de mi imaginación!, ¡no me estoy volviendo loca!

Corrí, nunca había corrido tanto ni tan rápido, pero ya estaba muy cansada, me faltaban las piernas, no aguantaba más, necesitaba descansar.

Por el camino vi una especie de toldo por donde me paré a respirar y resguardarme de la lluvia. Ya se había hecho de noche. Como divisé una silueta a lo lejos volví a emprenderla marcha calle abajo.

- ¡¿Pero no se cansa?!,  ¡Pues sí que tiene ganas de correr! – Comencé a gritar – ¡Oye, estoy mojada tengo frio, estoy cansada y tengo sed!, no lo entiende?- ¿Quieres mi dinero?

Después de todas esas preguntas nadie contestó. Por fin vi mi casa y aceleré el paso para llegar antes. Cuando llegué al portal descubrí que todavía me seguía, así que cerré la puerta y miré por el cristal.

- ¡¡¡¡¡Troski!!!!!

Resulta que el que me estaba siguiendo era Troski, el perro de mi vecina, que llevaba dos días perdido, y como a mí me conocía, sabía que le llevaría a casa.

NEREA SÁNCHEZ

Written by Ana in: Rincón de Lengua | Tags:

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