
Ya problemas no tenemos, no tenemos alegría, no tenemos ganas, por no tener no tenemos ni mirada…
No sabemos sumar, no sabemos contar, ni sabemos leer, solo sabemos lo que queremos, nuestra impresión; miramos, remiramos, atendemos a los demás, les miramos, les observamos ¿Para qué? ¿Para ayudar? ¿Por preocupación? ¡No!, no, miramos para saltar, para criticar, que se caen… nos reímos, nos alegramos, ¡Disfrutamos! Que nos miran mal… saltamos a su yugular, a morder, a sangrar, a ver si hacemos llorar. Pero si nos hacen lo mismo: ¡Qué malas!, ¡¡Barriobajeras!!, ¡¡¡Mal educadas!!!, ¡¡¡¡Pipas!!!!…

Me rio, me divierto, me alegro del mal de los demás, exijo que me hagas caso, que YO sea el punto de atención, el ombligo del mundo, el bebé de mamá. ¡No me haces caso! (debo exigir más… con o sin educación)
Yo salgo, yo salto, yo rio, yo hablo, yo, yo, yo, yo, sólo a mí, soy yo. ¿Y tú? ¡¡¡No vales nada!!! No vales más que para adorarme, para mimarme… ¡ATIENDEMÉ!
¡YO HABLO, YO CUENTO, TU NO VALES NADA,
¡¡¡¡NO TIENES VALOR!!!!!
Soy sensible, agradable, cariñosa, amiga de mis “amigos”, soy la princesita, siento el guisante en mi espalda, no me deja dormir; al mínimo roce: lloro ¡Qué dolor siento! Por favor, hazme caso: ¡Pon un colchón más! Qué difícil palabra, Por favor…. La educación, el valor de las palabras, el valor de las formas, el valor de la justicia, el valor de la edad.
Da igual ni edad, ni amistad, ni opinión
¡¡¡¡¡SÓLO PREVALEZCO YO!!!!!