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Deseos

Para amenizar un poco esas tediosas (¿o no?) tardes de estudio, os dejo este breve cuento anónimo sufí (www.rae.es) deseando que os anime un poco y, también, que os deje un tanto reflexivos. Finalmente no subo nada de The Globe, pero más abajo os dejo algún enlace para que hociquéis (me encanta este verbo) un poco.  Ánimo con los codos.

Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se encontró con un mendigo.

Le preguntó:

-¿Qué quieres?

El mendigo se rió y dijo:

-¿Me preguntas como si pudieras satisfacer mi deseo?

El rey se rió y dijo:

-Por supuesto que puedo satisfacer tu deseo. ¿Qué es? Simplemente dímelo.

Y el mendigo dijo:

-Piénsalo dos veces antes de prometer.

El mendigo no era una mendigo cualquiera. Había sido el maestro del emperador en una vida pasada. Y en esta vida le había prometido: “Vendré y trataré de despertarte en tu próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré…”

Insistió:

-Te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso. ¿Qué puedes desear que yo no pueda darte?

El mendigo le dijo:

-Es un deseo muy simple. ¿Ves aquella escudilla? ¿Puedes llenarla con algo?

Por supuesto -dijo el emperador.

Llamó a uno de sus servidores y le dijo:

-Llena de dinero la escudilla de este hombre.

El servidor lo hizo… y el dinero desapareció. Echó más y más y apenas lo echaba desaparecía. La escuadrilla del mendigo siempre estaba vacía.

Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo a sus servidores

-Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme.

Diamantes, perlas, esmeraldas… los tesoros iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba reunida en silencio. El rey se tiró a los pies del mendigo y admitió su derrota.

Le dijo:

-Has ganado, pero antes de que te vayas, satisface mi curiosidad. ¿De qué está hecha tu escudilla?

El mendigo se rió y dijo:

-Está hecha del mismo material que la mente humana. No hay ningún secreto… simplemente está hecha de deseos humanos.

 

http://www.absolutinglaterra.com/el-teatro-del-globo-de-shakespeare/

http://www.shakespeares-globe.org/

Para los que no sepan qué regalarnos por Navidad…

   Los dos primeros volúmeneraes de la “Nueva gramática de la lengua española” saldrán a la venta en España e Hispanoamérica el próximo 4 de diciembre, según han anunciado hoy la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la editorial Espasa. “La Nueva gramática, una obra monumental que han preparado durante 11 años las 22 Academias de la Lengua Española y que, por primera vez, muestra el español que comparten los hispanohablantes y las diferencias de cada zona, será presentada el próximo 10 de diciembre en un acto presidido por los Reyes en la sede de la RAE.

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Textos monovocálicos

Piensa en una palabra construida a partir de una sola vocal, la “a”, por ejemplo. ¿Fácil? Sí, puede ser, hay muchas: acampanada, naranja, agasajar… ¿Y una frase entera escrita de esta manera? La cosa se complica, pero es posible: acá va la aclamada banda grabada para agasajar al jazz. ¿Y qué me decís de componer un rap monovocálico? Pues atención a este muchacho llamado Nach, porque es increíble lo que hace (y, además, tiene sentido, que es lo interesante y lo complicado del tema) ¿Alguien se anima? :D

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Luis Cernuda

Tal día como hoy de hace cuarenta y seis años moría en México el poeta Luis Cernuda. Estos dluis cernudaaías hablamos en el blog del amor, y nadie mejor que Cernuda para cantarle al amor, pero a un amor marcado por la insatisfacción, por el dolor y el fracaso, por la incomprensión.

Si el hombre pudiera decir lo que ama…

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

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El poder oculto de las comas

Julio Cortázar escribía: ‘La coma, esa puerta giratoria del pensamiento’
¿Qué quería decirnos Cortazar? Nada mejor que comprobarlo por nosotros mismos. Leed y analizad la siguiente frase:
‘Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda’.

¿Dónde colocaríais la coma? ¿Qué sentido adquiere la oración si la colocamos después de la palabra mujer? ¿Y si la colocamos después de la palabra hombre?
Reflexionadlo y veréis qué razón tenía Cortázar con aquello de puerta giratoria del pensamiento

Y ya que hablamos de Cortázar y teniendo en cuenta lo “amoroso” que se está volviendo nuestro blog, ahí va el capítulo VII de Rayuela, una de sus obras más leídas:

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

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El cuento de la comadre de Bath

En los viejos tiempos del rey Arturo, cuya fama todavía pervive entre los naturales de Gran Bretaña, todo el reino andaba lleno de grupos de hadas. La reina de los Elfos y su alegre cortejo danzaba frecuentemente por los prados verdes. Según he leído, ésta es la vieja creencia; hablo de hace muchos centenares de años; pero ahora ya no se ven hadas, pues actualmente las oraciones y la rebosante caridad cristiana de los buenos frailes llenan todos los rincones y recovecos del país como las motas de polvo centellean en un rayo de sol, bendiciendo salones, aposentos, cocinas y dormitorios; ciudades, burgos, castillos, torres y pueblos; graneros, alquerías y establos; esto ha ocasionado la desaparición de las hadas. En los lugares que frecuentaban los elfos, ahora andan los frailes mañana y tarde, musitando sus maitines y santos oficios mientras rondan por el distrito. Por lo que, actualmente, las mujeres pueden pasear tranquilamente junto a arbustos y árboles; un fraile es el único sátiro que encuentran, y todo lo que éste hace es quitarles la honra. more…

Abdel y el Sáhara

En 1º ESO estamos leyendo Abdel, de Enrique Páez y para entender mejor la situación de este joven saharaui, hemos investigado un poco sobre la historia y la situación actual de su país, ya que allí están pasando un montón de cosas sobre las que los periódicos y los telediarios no informan muy a menudo. Además, dentro de poco (el 14 de Noviembre)  se celebrará en Madrid una manifestación para apoyar al pueblo saharaui.

En esta imagen podéis ver un mapa-resumen de lo tratado en la última clase de lectura:mapa-sahara-gr

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Itimad Al Rumaikyya

Itimad Al Rumaikyya, nació en Sevilla, en 1011. Fue una excelente poetisa. La tradición dice que un verso dicho a tiempo y en un rasgo de espontánea inspiración fue el que le valió a la lavandera y concubina Rumaikyya el amor del rey de Sevilla, Al Mutamid, cuando supo acabar el poema que había iniciado el rey poeta, mientras paseaba junto a sus cortesanos, por la ribera del Guadalquivir y jugaban a improvisar poemas, entretenimiento extremadamente popular en la sociedad andalusí de la época. Al levantarse una ligera brisa sobre el río, dijo Al Mutamid:

“El viento teje lorigas en las aguas”.

Ante lo cual esperaba la respuesta de uno de sus compañeros. Sin embargo, antes que nadie respondiera oyeron una voz femenina que completaba la rima:

“¡Qué coraza si se helaran!”.

La voz correspondía a una muchacha escondida tras los juncos. Era una joven bellísima llamada Rumaikiyya, esclava de un arriero. Más tarde en su casa, Rumaikiyya recibe una invitación para acudir a palacio del príncipe heredero, Muhammad Ibn Abbad, recién llegado de Silves donde gobernaba en nombre de su padre. En la casa real, entre fuentes y jardines, Mohammad reveló a la joven su propósito de casarse con ella. Rumaikyya adoptó el nombre de Itimad aunque después no la llamarían más que Al-Sayyidat Al-Kubra, la Gran Señora.

En otro momento, y cuando Itimad llevaba varios años como favorita de Al Mutamid, que la amaba con ardiente pasión, cuentan que se asomó un día por la ventana del palacio y vio a algunas mujeres pisando barro para preparar ladrillos. Esto le recordó sus días de mozuela cuando solía hacer lo mismo y se quebró en sollozos nostálgicos. Pidió a su marido, con gran demostración de enfado, que quería hacer lo mismo. Al-Mutamid mandó traer grandes cantidades de almizcle y ámbar. Luego dio orden que se mezclara todo con agua de rosas, azúcar y canela en el patio. En este “barro” Itimad pisó alegremente en compañía de sus amigas e hijitas.

Así mismo cuenta la tradición que de esa manera encarnó el sentimiento del reino entero con su deliciosa largueza e imaginación” No obstante, había quien la culpaba de haber arrastrado al emir sevillano a los placeres y voluptuosidad más lujuriosos; e incluso en su fanatismo, culpaban también a nuestra poetisa de la falta de asistencia los viernes a las mezquitas así como del desmesurado gusto de los andalusíes por el vino. Ella no echaba cuenta de aquellos jueces que tanto habían de influir en la ruina de los abbadies y de Al Andalus, y Al Mutamid no se preocupaba tampoco sino de tenerla siempre contenta:

I nvisible a mis ojos, siempre estás presente en mi corazón.
T u felicidad sea infinita, como mis cuidados, mis lágrimas y mis insomnios.
I mpaciente al yugo, si otras mujeres tratan de imponérmelo, me someto con docilidad a tus deseos más insignificantes.
M i anhelo, en cada momento, es tenerte a mi lado: ¡Ojalá pueda conseguirlo pronto!.
A miga de mi corazón, piensa en mí y no me olvides aunque mi ausencia se larga.
D ulce es tu nombre. Acabo de escribirle, acabo de trazar estas amadas letras: ITIMAD .

(Al Mutamid) more…

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Nuestras leyendas

En 4º DIVER hemos estado leyendo las Leyendas de Bécquer y hemos aprovechado para trabajar los procesadores de texto subiendo al blog los distintos finales que hemos creado de la leyenda soriana de “Rayo de Luna” El comienzo es de nuestro autor sevillano, al que siguen nuestras aportaciones, a ver qué os parecen.

“Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación.
Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerles un rato.
Era noble, había nacido entre el estruendo de las armas, y el insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que leía la última cantiga de un trovador.
Los que quisieran encontrarle, no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones, y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra.
-¿Dónde está Manrique, dónde está vuestro señor? -preguntaba algunas veces su madre.
-No sabemos -respondían sus servidores:- acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña, sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr unas tras otras las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el mundo.
En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes.
Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos”

Alberto Muñoz continúa… more…

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La dama y la serrana, ¿mismo tratamiento?

Desque oyó lo que decía,
dijo: «Perdonad, amigo,
mas folgad ora conmigo,
e dejad la montería.
A este zurrón que trayo
quered ser mi parcionero,
pues me fallesció Mingayo,
que era comigo ovejero.

(Fragmento de la “Serranilla I” del Marqués de Santillana)

“Soneto a Laura”
Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.

Francesco Petrarca