La electroporación es una técnica que se basa en la aplicación de un elevado voltaje a las células durante un periodo de tiempo muy corto (breves impulsos de voltaje). Durante este tiempo las células despolarizan sus membranas y se forman pequeños orificios o microporos por los que penetran las moléculas que se encuentran a su alrededor, lo que da lugar a un aumento de la permeabilidad cutánea y cualquier molécula añadida penetrará en la célula gracias al gradiente de concentración. Estos microporos son reversibles y se cierran cuando la corriente deja de transmitirse, por lo que exclusivamente lo que se hace es favorecer la permeabilidad celular y desorganizar el cemento celular de la epidermis, dando lugar a una absorción mayor de sustancias activas en la dermis.
Este sistema, como ya se ha apuntado, combina además la aplicación de una corriente continua con polaridad idéntica a la de la sustancia activa a penetrar (que dependerá del tratamiento en cuestión que se esté realizando), por lo que se unirá la eficacia de la ionización con la formación de microporos que lo que harán será penetrar principios activos de mayor tamaño molecular y difíciles de absorber por la piel a las capas más profundas, aumentando su eficacia en los tratamientos estéticos.
Esta técnica se denomina así, ya que lo que conseguimos es una especie de tratamiento de mesoterapia, pero estética, debido a que se trata de una técnica no invasiva, ni dolorosa.
Se realiza con aparatología específica, con diferentes programas según la zona a tratar y el tratamiento a realizar, pudiendo seleccionar la polaridad a emplear según el producto activo a penetrar, la intensidad y el tiempo del tratamiento.
Se aplica con un electrodo especial con forma de roll-on que aporta mayor seguridad y facilidad de aplicación. Además, evita que se modifiquen las características de los pulsos de voltaje ya que se controla por microprocesador, el cual, permite el mínimo ajuste necesario para cada tratamiento.
Se suele realizar en ciclos de 10 sesiones, aproximadamente dos por semana, según el estado de la persona a tratar. Por término medio, la sesión es de 20 a 30 minutos, según la extensión de la zona.
Resultados
Esta nueva técnica, revolucionaria en estética, multiplica los efectos y resultados de una aplicación por vía tópica y también los que se consiguen ionizando un cosmético, ya que principios activos incapaces de franquear el estrato córneo pueden penetrar mucho más profundamente en la piel.
Sus contraindicaciones son las mismas que las de la corriente continua:
? Zonas de piel alteradas, lesionadas o con inflamación.
? Sensibilidad alterada.
? Trastornos circulatorios importantes, formaciones varicosas, telangiectasias o couperosis importantes.
? Portadores de marcapasos.
? Prótesis metálicas.
? En abdomen, cuando la cliente lleve DIU, y si está embarazada.
Autora: Gema Bravo García
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